No sé dónde ha ido mi 2017. Del 2016 me acuerdo como si fuera ayer, por varias razones, buenas y malas. Entre las malas, el Brexit: no me voy a meter ahí, pero no es muy agradable vivir sin saber si vas a poder quedarte —o cuánto tiempo vas a poder quedarte— en el país que ha sido tu casa los últimos 5 años, la verdad. Eso sin contar lo que ha cambiado UK desde que llegué y lo enrarecido que está el ambiente. Pero he dicho que no iba a meterme ahí y me estoy metiendo, así que lo voy a dejar aquí. Resignación.
Quería escribir un post de final de año antes de que acabase el año, a ser posible, pero son las 7:20 de la tarde de Nochevieja, en algún momento tendré que empezar a cocinar y ver si me funciona Skype para poder ver cómo mi familia se toma las uvas en una pantalla.
Este año no he pasado las navidades en casa, como habréis podido deducir.
Estuve en España en un viaje relámpago para hacer unos papeleos de última hora antes de acabar el año, pero tuve que volver 3 días antes de Nochebuena. La foto de arriba es mía, dentro de un avión de vuelta a UK el día 21 de diciembre.
2017 ha sido un año raro, ha pasado como una exhalación y no sé qué he hecho con él. No me acuerdo de qué he hecho o he dejado de hacer en 2017, no sé adónde ha ido, no logro recordar ningún evento significativo. Lo peor es que no hice ningún plan referente a la escritura. Si planeé algo a principio de año, o no me acuerdo o lo he perdido. No sé ni qué he hecho o qué no he hecho, si es que he hecho algo. Al menos cuando planeas el año, puedes saber en qué has fallado y en qué no. ¿Cómo vas a saber en qué debes mejorar si no llevas un registro de lo que has hecho?
En fin. Sé que participé en NaNoWriMo (como todos los años, por otra parte) y como resultado tengo un borrador nuevo que sumar a mi pila digital de borradores al que no llegaré hasta por lo menos dentro de dos años (si no más). También sé que en julio y agosto estuve editando la primera novela de mi trilogía (sí, todavía) una cantidad ingente de horas. Este último mes del año, con viaje relámpago a España y todo, he terminado otro proyecto que tenía aparcado desde hace más de un año, y del que hablaré ya el año que viene (je). Es una cosa pequeñita pero que me hace ilusión.
Y creo que nada más. Así de soso ha sido mi 2017, un año en el que no soy capaz de recordar nada importante. Excepto que me apunté a Netflix en enero, según llegué de España (me enganché en casa de mi hermana y en cuanto llegué del aeropuerto fue lo primero que hice, así de mal estaba). No sería importante si no fuera porque se convirtió en un agujero negro por donde desaparecía todo mi tiempo libre. Mira, quizás por ahí se haya ido mi 2017, entre las 7 temporadas de The Good Wife, Happy Valley, Luther y todas las series inglesas de detectives que han existido.
Faltan pocas horas (aquí en UK algo más de 4) para que empiece 2018, y no tengo ni idea de qué me deparará el nuevo año, pero una cosa tengo clara: este año voy a organizar mi escritura y voy a hacer planes. No sé qué pasará con ellos, pero no voy a volver a dejar que se me escape el año otra vez.
Y me voy corriendo a poner el horno 🙂
¡¡Feliz Año Nuevo a todos!!
P.D.: Si queréis podéis contarme cómo os ha ido el año en los comentarios, pero sinceramente, es mucho más emocionante pensar en el nuevo año que no en el que hemos dejado atrás 😀


