Confía en la inercia

Hay épocas en la vida en las que no tenemos tiempo para nada, mucho menos para escribir. Puede ser por un evento inesperado que nos trastoque la rutina, un viaje, o la misma vida diaria, ajetreada; el cansancio acumulado que hace que al final del día solo queramos desplomarnos en el sofá y darle al botón de Netflix. Entonces vemos las metas de escritura que nos habíamos propuesto para el año que se acaba, y nos dan ganas de llorar.

Es muy fácil desesperarse cuando no vemos resultados y cuando la meta está lejana.
Es normal perder el ánimo y la voluntad cuando solo tenemos 15 minutos libres para escribir y creemos que a ese paso nunca conseguiremos nada.

Es fácil desanimarse, y no te culpo. A mí me pasa constantemente, y me volverá a pasar, de eso estoy segura. Pensar, “a lo mejor esto esto de la escritura no es para mí. No tengo tiempo, veo imposible terminar un libro, mucho menos más de uno, estoy cansada.
Normalmente es en uno de esos momentos cuando tiramos la toalla, quizás no para siempre, pero sí para algunos meses o a veces incluso años (los famosos parones), tras los cuales volvemos a las páginas malditas cuando ya ni recordamos qué estábamos escribiendo.

No lo hagas.

Cuando vuelvas a tener unos de estos momentos, no desesperes. No te agobies. No pienses, “dónde voy, si hoy solo he tenido 15 minutos para escribir”, o “dónde voy, si hoy no he podido escribir, ni ayer tampoco”.
Eso es algo que ya no puedes cambiar, así que flagelarse no va a servir de nada.
En vez de eso, vacía tu mente.
Sé que es difícil no darse a los pensamientos negativos, pero inténtalo, solo por esta vez. Por esta vez, pasa de todo. En serio, pasa. No pienses en que tienes poco tiempo. No pienses en que ayer no escribiste nada. Simplemente escribe. Una frase, dos.
Relee el último párrafo que escribiste para ver si puedes añadir algo más, o apunta alguna idea que se te venga a la cabeza, aunque no tengas tiempo para desarrollarla.

Y luego, ¿qué?, estarás pensando.
Luego, confía en la inercia.
(Vale, si nos ponemos exquisitos / técnicos no sería exactamente inercia, pero es como lo llamo yo.)
Quince minutos de escritura no parecen muchos, un párrafo no parece mucho, 100 palabras al día hacen que nos dé la risa, o que nos deprimamos, pero ¿sabes qué? Eso es no parar.
Lo importante es no parar, seguir avanzando, y la inercia se ocupará del resto.
Cuando quieras darte cuenta tendrás un capítulo más, y luego otro. Habrás avanzado más de lo que pensabas.
Simplemente con no parar, con no pararse a pensar si hemos escrito mucho o poco. Escribiendo una frase, y luego otra.

Imagínate que puedes escribir 10 minutos al día. Imagina que eso equivale a 100 palabras (seguramente serán más, pero vamos a dejarlo en 100 para hacer las cuentas más fáciles).
Ahora piensa en tu último parón. Qué fueron, ¿cinco meses? ¿Siete? Vamos a imaginar que fueron siete meses sin escribir.
Ahora multiplica 100 (palabras) x 30 (días) x 7 (meses) = 21 000 palabras.
Que son, por cierto, 84 páginas de un libro.
Eso es media novela, o un tercio, o un montón de historias. 84 páginas que puedes avanzar prácticamente sin hacer nada. Confiando en la inercia. No abandonando.
El tiempo va a pasar igual, escribas o no.
Piensa en si prefieres tener unas cuantas páginas escritas, o nada.
Así que no desesperes. No tires la toalla. Por poco tiempo que tengas, por poco que puedas hacer, sigue escribiendo.

Confía en la inercia.

Gracias por leer 🙂