Ha pasado ya una semana, más o menos, desde que terminó NaNoWriMo 2017. Con este ya son 11 las ediciones que llevo participando (10 años en total):
Este año llegué a las 50 000 palabras el día 20 de noviembre. Lo cual está muy bien, pero ni se acerca a mi récord, que fue (año 2011, si no me equivoco) llegar a las 50 000 palabras el día 8 de noviembre. En 8 días.
Alguien me dijo el otro día, guau, 10 años de NaNo. 11 NaNos ganados. 631.850 palabras totales. Qué suerte, yo soy incapaz de ganar NaNoWriMo. Incapaz de hacer más de diez mil palabras en un mes.
Y ahí es cuando pensé que tenía que escribir este artículo, debía hacerlo. Así que ahí va, dedicado a todos los que han “perdido” NaNoWriMo:
Sí, he terminado noviembre con 60 000 palabras más, llevo once ediciones. Hurra.
Pero ahí va una pequeña perla de sabiduría (no tengo muchas, así que aprovechadla):
Aunque pueda parecer lo más importante, las palabras, por sí mismas, no significan nada.
Primero: puedo haber escrito 60k palabras, pero es lo único que he escrito en todo el año (creo, este año no he llevado la cuenta). Y eso equivale a 5 000 palabras al mes. 5 000 palabras al mes, 167 palabras al día. ¿A qué un nano de 60 000 palabras ya no parece un logro tan grande?
Pegarse un atracón de escribir en noviembre está bien, y es divertido. Escribir menos, quizás, pero de forma más consistente durante todo el año, sale más rentable.
Segundo: sí, he escrito 60 000 palabras en un mes. Llevo 11 NaNos seguidos ganando, 10 años. Uno de ellos lo hice con 111 000 palabras, otro con 94 000, creo. No me cuesta escribir, no me cuesta trabajo, nunca se me acaban las ideas (de hecho, tengo más de las que voy a poder escribir en una vida). Para mí, escribir es la parte divertida (no es que no me dé pereza, que me da, pero una vez me siento a escribir no me cuesta hacerlo). He escrito 60k palabras en un mes y no me ha costado esfuerzo. Podría perfectamente escribir 2 000 palabras al día y me llevaría apenas 2 sesiones de 20 minutos cada una.
Para mi desgracia, ganarse la vida como escritor no consiste en producir un borrador detrás de otro. No consiste en escribir a chorros. Es una parte importante, pero no es la más importante.
¿Cuál es la parte más importante?, te preguntarás, ansioso.
TERMINAR.
TERMINAR. EL. LIBRO. Publicar.
El producto (libro, obra de arte, me da lo mismo) acabado.
¿De qué me sirve tener 631.000 palabras escritas en NaNoWriMo en estos 10 años? ¿De qué me sirve tener a saber cuántas más en otro tipo de historias y borradores? Te lo diré: de NADA. El libro que no se publica, que no se termina, no existe.
Y un borrador no es un libro terminado.
Un borrador necesita edición (sé que hay algunos que no, depende de lo “limpio” que escribas, pero los míos sí, te lo aseguro). Necesita correcciones. Necesita terminarse, maquetarse, una portada, un subirlo a algún sitio. Un ponerlo a la venta, o regalarlo, o lo que sea.
Ahora me pregunto, ¿quién está en mejor situación? ¿Alguien que escribe muy rápido, con mucha facilidad, sin que se le agoten las ideas, pero cuyos borradores están cogiendo polvo virtual en el disco duro? ¿O el escritor que escribe menos, más despacio, incluso muy poco, y que publica un libro cada uno o dos años?
Un libro cada dos años será poco, pero gana a cero libros cada dos años. Cualquier cosa es mejor que cero libros publicados, eso está claro.
De hecho, si escribes una historia al año, una historia corta, de 10 000 palabras, y la publicas, ya me has “ganado”.
Así que sí, qué rápido escribo y cuántas palabras.
Pero no son más que eso: solo palabras. No son libros. No son historias. Hasta que no los publicas, no los liberas, no los sueltas, no son nada. Solo palabras.
Piensa en eso cada vez que creas que estás escribiendo poco. Mira tus libros o historias terminadas y siéntete orgulloso.
En las siguientes semanas hablaré de cómo me estoy enfrentando a la que es la parte más dura para mí: del borrador al libro terminado. Cómo he identificado mis puntos flacos y cómo estoy luchando contra ellos. Me está costando, voy MUY despacio, pero lo estoy consiguiendo.
Y entonces, cuando consiga dominar la parte del borrador al libro terminado… oh boy. Entonces será cuando no me pare nadie.
Gracias por leer 😉



